jueves, 22 de abril de 2010
Un paper, ¿eso qué es lo que es?, pues un papel, me diréis. Pues sí, pero no. Un paper (en la jerga científica) es un artículo científico que se publica en una revista internacional. La ciencia biomédica y los científicos se componen de papers.
Los científicos (mejor dicho, los becarios) hacen experimentos para comprobar hipótesis que se tienen y luego los resultados (si son buenos, bonitos y novedosos) se escriben en inglés, se hacen los gráficos y ale: se hace un artículo. Después se envía a la revista (Nature o Science son lo más de lo más, a un español que haya publicado varios papers en una de éstas se le considera un semi-Dios) y éstas responden si lo aceptan, si lo aceptan con modificaciones o si te lo comes con patatas en el sofá de tu casa.
O sea que con mucha suerte y paciencia igual un grupo español logra publicar en una revista internacional normalita o buena. El nombre de los autores aparece en Pubmed (el más importante buscador de papers) y ¡listo!, todo el mundo se entera de lo que te ha salido, que es un granito de arena entre toda la marabunta de papers.
El currículum en investigación depende de los papers (a diferencia de los trabajos normales en los que depende del tiempo trabajado, la experiencia, las habilidades, etc.). En investigación no, es decir, tú puedes haber estado matándote a trabajar toda tu vida y saber un montón de técnicas y cosas que nadie sabe y no haber tenido suerte en la publicación de los resultados o haberlos publicado en revistas malas y entonces no eres nadie para el “mundo científico”. Porque cuanto más publiques más posibilidades de contratos, más puntos en oposiciones, más proyectos te da el gobierno, etc.
Así que muchas veces no se investiga para descubrir cosas que hagan avanzar a la sociedad y sean útiles para algo y todo sea súper-bonito. Muchas veces se investiga para publicar cuantos más papers mejor e ir engordando el currículum. Así que muchas veces algo que se podría contar en un paper, se cuenta en 2 o 3. Y muchas veces de la larga lista de autores que tiene un paper sólo han trabajado realmente en ello 2 o 3. Y muchas veces se investigan temas que se sabe que no van a tener mucha utilidad para la sociedad, pero de los que se saben pocas cosas y se obtienen muchos resultados (¡y muchos papers!). Eso sí, se obtiene más conocimiento del mundo, sí, eso no lo niego, pero me parece que se debería priorizar…porque seguramente el estudiar el metabolismo de cierta arqueobacteria resulta mucho menos útil que estudiar formas de frenar la fusión del virus VIH con los linfocitos CD4, por poner un ejemplo “a lo loco”.
Y esta ansia de los papers lleva a mucha gente a la frustración, porque también muchas veces los que publican en las mejores revistas son “los de siempre”, los de ciertos grupos a los que el editor les tiene cariño y los demás pues…¡ajo y agua!
Y eso son los papers. Y sirven para algo, sí. De los papers “buenos” de un tema se hacen reviews en las que se revisa algo en concreto ya estudiado y publicado. Y cuando hay muchos papers que demuestran algo concreto ya se puede poner en un libro de texto.
Y así avanza la ciencia, a base de papers…
Los científicos (mejor dicho, los becarios) hacen experimentos para comprobar hipótesis que se tienen y luego los resultados (si son buenos, bonitos y novedosos) se escriben en inglés, se hacen los gráficos y ale: se hace un artículo. Después se envía a la revista (Nature o Science son lo más de lo más, a un español que haya publicado varios papers en una de éstas se le considera un semi-Dios) y éstas responden si lo aceptan, si lo aceptan con modificaciones o si te lo comes con patatas en el sofá de tu casa.
O sea que con mucha suerte y paciencia igual un grupo español logra publicar en una revista internacional normalita o buena. El nombre de los autores aparece en Pubmed (el más importante buscador de papers) y ¡listo!, todo el mundo se entera de lo que te ha salido, que es un granito de arena entre toda la marabunta de papers.
El currículum en investigación depende de los papers (a diferencia de los trabajos normales en los que depende del tiempo trabajado, la experiencia, las habilidades, etc.). En investigación no, es decir, tú puedes haber estado matándote a trabajar toda tu vida y saber un montón de técnicas y cosas que nadie sabe y no haber tenido suerte en la publicación de los resultados o haberlos publicado en revistas malas y entonces no eres nadie para el “mundo científico”. Porque cuanto más publiques más posibilidades de contratos, más puntos en oposiciones, más proyectos te da el gobierno, etc.
Así que muchas veces no se investiga para descubrir cosas que hagan avanzar a la sociedad y sean útiles para algo y todo sea súper-bonito. Muchas veces se investiga para publicar cuantos más papers mejor e ir engordando el currículum. Así que muchas veces algo que se podría contar en un paper, se cuenta en 2 o 3. Y muchas veces de la larga lista de autores que tiene un paper sólo han trabajado realmente en ello 2 o 3. Y muchas veces se investigan temas que se sabe que no van a tener mucha utilidad para la sociedad, pero de los que se saben pocas cosas y se obtienen muchos resultados (¡y muchos papers!). Eso sí, se obtiene más conocimiento del mundo, sí, eso no lo niego, pero me parece que se debería priorizar…porque seguramente el estudiar el metabolismo de cierta arqueobacteria resulta mucho menos útil que estudiar formas de frenar la fusión del virus VIH con los linfocitos CD4, por poner un ejemplo “a lo loco”.
Y esta ansia de los papers lleva a mucha gente a la frustración, porque también muchas veces los que publican en las mejores revistas son “los de siempre”, los de ciertos grupos a los que el editor les tiene cariño y los demás pues…¡ajo y agua!
Y eso son los papers. Y sirven para algo, sí. De los papers “buenos” de un tema se hacen reviews en las que se revisa algo en concreto ya estudiado y publicado. Y cuando hay muchos papers que demuestran algo concreto ya se puede poner en un libro de texto.
Y así avanza la ciencia, a base de papers…


Aquí sigo, después de una Semana Santa intensa, muy intensa. Por fin ha llegado el momento en que puedo decir abiertamente que dejo la investigación (al menos temporalmente, voy a pulsar pausa). Tenía una beca de doctorado, una de las que llaman "de las buenas" (un engaño más) para trabajar en un laboratorio en el que he pasado los últimos años. Me voy sin cumplir el objetivo de leer la tesis (de ser doctora). Muchas han sido las razones, demasiadas y demasiado poderosas. Sobre todo ha sido el hecho de que el estilo de vida de la investigación no se adapta a mi estilo de vida (o al revés), también el no ver salida al final de un largo túnel de duración indeterminada. Pero como decía hace algunos posts la investigación es para gente con mucha vocación, preparada para anteponer su trabajo a todo lo demás. Esos son los que aguantan, esos y los que tienen suerte.

